1 abr. 2014

Enredadas#Argentina

Mujeres en Malvinas



 Por Valeria Berman

Debería ser un aporte cuando nos disponemos a Conmemorar la Guerra de Malvinas acercarnos a la historia revisando los relatos, ¿quienes cuentan la Historia y quienes la protagonizan? A quiénes se glorifica, a quienes se olvida y a quiénes se invisibiliza. Aunque siempre se haga un recorte, detrás de ese recorte hay una mirada, un organizador que otorga importancia a los actores de esos hechos históricos. La historia sistemáticamente se empeña en divulgarse inconclusa.


¿Por qué cada año, el 2 de abril no mencionamos a las mujeres que participaron en la Guerra de Malvinas?

Sí, en ese infame conflicto bélico también hubo mujeres y mujeres que desempeñaron roles fundamentales. Como en toda guerra, las enfermeras son las que reciben a los soldados heridos para cuidarlos, curarlos o derivarlos a otros hospitales de la región Patagónica cuando ya nada se puede hacer en el Buque hospital.

El día 7 de abril, fueron convocadas enfermeras en el Hospital Naval para partir inmediatamente hacia Malvinas, de aproximadamente unas 20 voluntarias, sólo arribaron a las Islas, cinco enfermeras profesionales a bordo del Rompehielos “Almirante Irizar”, el resto de las voluntarias fueron derivadas hacia otros destinos.

Conocemos por algunas notas y charlas a las que es invitada para contar su experiencia a Silvia Barrera, una enfermera instrumentista, que tenía 22 años cuando llegó a Malvinas. Uno de los asuntos que remarca como veterana de guerra es la discriminación que sufre la mujer que ha estado en Malvinas en la actualidad. Afirma que la invisibilización de su experiencia en la guerra, vivida en todos estos años “es más dura que los quince días que estuvo en Malvinas”.

A través de las entrevistas que Silvia Barrera concedió, sabemos que a bordo del buque se realizaban operaciones complejas, que recibían heridos que venían directamente del campo de batalla, y que realizaban la separación de los heridos de acuerdo a su gravedad y los derivaban a diferentes salas. Trataron a 750 de los 1.069 heridos argentinos. 

Entrevista a Silvia Barrera por RADIO CONTINENTAL.

Silvia, a cargo de la terapia intensiva, debió trabajar sobre los cuerpos gravemente heridos que llegaban después de los bombardeos. Éstas mujeres enfermeras, debían ir al frente a la hora de recibir a los heridos y mutilados mas graves. Luego había que bañarlos y cepillarles las lastimaduras porque estaban cubiertos de barro y de pólvora que se les adhería a la piel.

Cuando hablamos de las secuelas de haber estado en una guerra, Silvia cuenta que por la adrenalina de escuchar los bombardeos, el trabajo de atender a los heridos y la experiencia nueva de estar en un buque en altamar, durante los días que estuvo en Malvinas casi no durmió y agrega “Desde aquellos días nunca más volví a dormir bien. Esto es algo que compartimos muchos veteranos y veteranas de guerra”


Sin embargo, no fue sólo eso lo que las mujeres enfermeras vivieron cuando fueron destinadas a emparchar cuerpos, a coser heridas, a recuperar espíritus de hombres dando batalla. Lamentablemente, la discriminación también pudo con ellas una vez que llegaron a la zona, ya que los hombres creían en un antiguo mito del mundo de los marineros que dice que “las mujeres y los curas traen mala suerte a bordo”. Esto, sumado a que los militares de carrera no tenían costumbre de trabajar con mujeres, los hombres a bordo, las maltrataron y hasta hicieron un simulacro de hundimiento para asustarlas.

Silvia Barrera sigue hoy trabajando en el Hospital Militar. El resto de sus compañeras son: Susana Mazza, María Marta Lemme, María Cecilia Ricchieri yMaría Angélica Sendes.

Alicia Reynoso, es otra mujer que tenía 23 años cuando le dijeron que su destino era Malvinas, era enfermera profesional de la Fuerza Aérea y su labor destacada se desarrolló en un hospital móvil en Comodoro Rivadavia, Provincia de Chubut. 

Alicia también se hace eco a la hora de contar que fueron días de horror, maltrato, dolor y sangre. SEMlac (Servicio de Noticias de la mujer de América latina y el Caribe) le hizo una nota en la que destaca su labor y Alicia se explaya diciendo “que muy pocos saben que hubo mujeres cumpliendo distintas funciones en la guerra. Somos enfermeras, pero estamos preparadas para lo peor y no dude que defender lo nuestro. La presencia de mujeres en Malvinas fue un tema poco tratado por muchos años, las mujeres fueron la parte oculta de la guerra, y agrega que -en mi caso particular, y en el de muchas otras, tenemos aún una sensación de olvido, de ocultamiento de la presencia femenina”.

La historia es injusta por incompleta, si nos proponemos una mirada con perspectiva de género que atraviese todos los saberes, las ciencias, la literatura, la historia, podremos salir de la ceguera y reconocer el aporte fundamental de las mujeres. 


Fue necesario que pasaran tres décadas para que estas mujeres fueran invitadas a alguna ceremonia oficial, recibieron su condecoración como veteranas de guerra, siendo las primeras mujeres en conseguir esa y otra distinción después como el Premio Juana Azurduy.


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